Cinco buenas prácticas de un donante corresponsable

Ilustración digital que muestra a un donante orientado a la colaboración y a una representante de una organización de la sociedad civil dándose la mano, simbolizando corresponsabilidad y colaboración estratégica. Al centro, un ícono de financiamiento sostenible rodeado por los colores de los ODS. En la parte superior aparecen los logotipos de COMETA y ECOS, reflejando la alianza detrás de la iniciativa.

Los donantes son fundamentales para la sostenibilidad del trabajo que realizamos las organizaciones de la sociedad civil. Además de otorgar recursos financieros, ¿qué otras medidas implementan aquellos donantes que asumen corresponsabilidad para ayudarnos a cumplir con nuestros objetivos? En este artículo, identificamos cinco buenas prácticas características de un donante corresponsable.

Tonatiuh Paz Aguilar, Consultor Senior en COMETA

¿A qué nos referimos con donante corresponsable?

Igual que las organizaciones de la sociedad civil, los donantes que financian nuestro trabajo, quieren generar impacto social. Para lograrlo, dan recursos financieros a organizaciones que: 

  1. Trabajamos temáticas alineadas con su agenda; 
  2. Tenemos contacto con agentes de cambio y actores clave con la capacidad de generar cambios.

Cada donante tiene sus propios criterios de selección y apoyan a organizaciones con capacidades y recursos diversos; pues no todas disponemos de áreas administrativas o de desarrollo institucional dedicadas tiempo completo para monitorear proyectos y elaborar reportes ni todas tenemos los mismos saberes y experiencias. 

Un donante corresponsable considera estas diferencias y comprende el valor estratégico del trabajo de sus donatarias, adaptando sus estrategias para fortalecerlas y contribuir con su sostenibilidad no sólo evaluando si cumple con metas puntuales y aisladas de su propio contexto.

¿Cómo puedes saber si un donante tiene prácticas de corresponsabilidad? Aquí te compartimos algunas ideas. 

1. Se acerca a sus donatarias para entender mejor el contexto donde trabajan. Un donante corresponsable: 

  • Se informa y se asegura de entender los riesgos y particularidades de los distintos contextos donde trabajamos las organizaciones que financia (en ocasiones, a través de visitas); 
  • Entiende que los retos que enfrentamos no son idénticos. Más aún, las problemáticas, aunque sean compartidas en un mismo país o región, no se configuran de la misma manera; 
  • Analiza y nos orienta sobre los actores y factores que convergen en problemas complejos tienen relevancia o intensidades distintas, dependiendo de donde ocurran. Por ejemplo, una organización dedicada a los derechos humanos laborales no enfrenta los mismos retos en el norte que en el sur global.

2. Propicia la colaboración entre sus donatarias. Un donante corresponsable: 

  • Articula estrategias de manera colectiva y ayuda a generar mayor impacto social entre las diferentes organizaciones que apoya. Un donante corresponsable procura espacios de aprendizaje horizontal para propiciar, sin forzar, la colaboración entre sus donatarias en función de sus necesidades e intereses. Los espacios de aprendizaje horizontal sirven para reconocer que no estamos solas, que compartimos retos, pero también objetivos y estrategias que podemos afinar al escuchar y aprender de otras.

3. Es flexible en el uso de recursos ante contingencias. Un donante corresponsable es: 

  • Empático y receptivo a propuestas de ajustes en actividades y gastos relacionados con imprevistos, siempre y cuando lo que propongamos esté bien fundamentado y no contravenga sus normas respecto a cómo y en qué utilizar los recursos; 
  • Flexible, porque entiende que una buena planeación estratégica implica asumir que la realidad es contingente, ante ello necesitamos tener la apertura de ajustar lo que planeamos. 

4. Facilita la rendición de cuentas. Un donante corresponsable: 

  • Entiende que rendir cuentas es laborioso: documentar, ordenar, reportar y calcular de todas las actividades que hacemos toma tiempo. Para evitar sumarnos estrés al momento de hacer nuestros reportes, un donante corresponsable es claro desde el principio con los plazos para presentar informes y facilita la rendición de cuentas a través de formatos sencillos para los reportes narrativos y financieros que debemos entregar periódicamente. 

5. Evalúa su propio trabajo. Un donante corresponsable: 

  • Al finalizar los procesos, no sólo evalúa el impacto de sus programas, sino que es autorreflexivo y nos invita a revisar el contexto en el que trabajamos, así como los resultados que alcanzamos y las razones que los explican; 

Solicita evaluaciones sobre su trabajo para contar con evidencia sobre su desempeño, que le permita mejorar el diseño, la implementación y el seguimiento de sus programas o sus próximas iteraciones. 

¿Qué nos toca como organizaciones?

Estas prácticas tienen implicaciones para nosotras como organizaciones de la sociedad civil. Un donante corresponsable exige donatarias igualmente responsables. ¿Cómo podemos corresponder? Aquí compartimos algunas ideas: 

1. Comunicación franca y asertiva

  • Comunicar de manera clara, oportunidad y fundamentada los retos a los que nos enfrentamos.  Tanto los riesgos en el contexto, como nuestras necesidades en términos de fortalecimiento institucional y los imprevistos son parte de la implementación, lo más recomendable es comunicarlos a nuestros donantes de forma inmediata, pues ellos nos ayudarán a encontrar soluciones o nos permitirán ajustar nuestras estrategias; 
  • Ofrecer evidencias y alternativas que respalden nuestras comunicaciones facilita el acuerdo de soluciones;
  • Comunicarles aquello que queremos reflexionar, compartir o aprender de otras y que puede fortalecernos para lograr mayor impacto.

2. Registrar nuestras actividades.

  • Registrar nuestras actividades y los gastos derivados de ellas, de manera constante y ordenada, también permite generar memoria organizacional que puede ayudarnos a documentar cómo implementamos nuestras estrategias y evaluar lo que hacemos bien y lo que podemos mejorar. Además, esta práctica nos evita estrés al momento de reportar.

3. Rendir cuentas y evaluar nuestro trabajo. 

Los donantes también deben dar cuenta de su trabajo; las evidencias que generamos son insumos valiosos para ellos. Medir el impacto de nuestro trabajo, basándonos en evidencias, también nos ayuda a afinar nuestras estrategias.

¿Cuáles de estas buenas prácticas identificas en tus donantes y en tu organización?

¿Qué haces para mantener una relación sana con tus donantes? ¿Qué haces para ser corresponsable con tus donatarias?

En COMETA podemos ayudar tanto a organizaciones como a donantes, no sólo a evaluar, sino a planear y diseñar intercambios entre pares, a través de distintos servicios.