Las organizaciones de la sociedad civil en Centroamérica enfrentan un panorama desafiante en Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala. Aunque cada país presenta sus propios matices y particularidades, todos enfrentan contextos marcados por el cierre progresivo del espacio cívico y el debilitamiento de las instituciones democráticas.
Esto dificulta profundamente la labor de defensoras de derechos humanos y del territorio, periodistas, y de todas aquellas personas y organizaciones que impulsan cambios sociales y sostienen procesos comunitarios1.
Sin embargo, incluso en medio de estas adversidades, las organizaciones han abierto y reinventado caminos de acción y posibilidades que vale la pena destacar.
Autor, Miguel Ángel Ceballos, Consultor de COMETA.
Contexto actual de la sociedad civil en Centroamérica
En términos políticos, Guatemala y Honduras muestran ciertos signos de apertura democrática, pero enfrentan graves debilidades institucionales que amenazan la frágil estabilidad que han venido construyendo. En contraste, El Salvador y Nicaragua profundizan prácticas autoritarias, consolidando el poder en el Ejecutivo y restringiendo derechos fundamentales mediante estados de excepción. Esta tendencia representa un retroceso democrático evidente que exige atención urgente y se traduce en un cierre cada vez más marcado del espacio cívico.
Retos principales para las organizaciones sociales
Restricciones legales y criminalización
En los cuatro países se han reportado obstáculos que limitan el trabajo de las organizaciones sociales, que van desde legislaciones ambiguas utilizadas para vigilar y restringir sus actividades, hasta la criminalización de acciones como la protesta2. Incluso se ha observado que la represión se intensifica en contextos electorales, manifestándose en ataques constantes a la prensa independiente y a la sociedad civil organizada.
Estrategias y oportunidades para la resiliencia en centroamérica
Frente a este escenario complejo, las organizaciones no han dejado de actuar. Por el contrario, han encontrado nuevas formas de sostener su labor.
En una reciente reunión interna de análisis sobre el contexto con personas de la región parte de la red de consultoras externas de COMETA3, identificamos algunas de las estrategias4 que organizaciones de la sociedad civil han puesto en práctica para continuar con su trabajo.
Comunicación digital y medios alternativos
En lo que respecta al primer punto, parece que las organizaciones han optado por el uso estratégico de medios digitales y comunicación alternativa. Muchas han migrado a espacios virtuales, utilizando redes sociales como Instagram, TikTok y YouTube, y creando plataformas como podcasts y sitios web que les permiten difundir su trabajo, conectarse con nuevas audiencias y optimizar recursos. También han empleado herramientas de comunicación como aplicaciones que permiten compartir mensajes y videollamadas para conectar personas y organizaciones, así como para fortalecer procesos de capacitación y aprendizaje horizontal.
Redes de apoyo y solidaridad
También se ha identificado como clave la necesidad de fortalecer las redes de apoyo y solidaridad. Para ello, las organizaciones han optado por tejer alianzas de distintas índoles, como redes con otras organizaciones y con personas colaboradoras de distintos países que aportan tiempo y conocimientos para tareas como la gestión de fondos u otras áreas clave. Asimismo, algunas han impulsado redes de trabajo voluntario que contribuyen al quehacer diario de organizaciones vinculadas a diferentes causas.
Diversificación financiera y sostenibilidad
En cuanto a la resiliencia financiera, la tendencia parece ser la adaptación operativa ante la limitación de recursos como una práctica cotidiana y un desafío constante para ser resiliente sin caer en la precarización. Muchas organizaciones han aprendido a operar con menos financiamiento directo, apoyándose en recursos compartidos y estructuras de colaboración que permiten sostener su acción (compartir oficinas y personal, por ejemplo). Una de las principales estrategias observadas ha sido diversificar las fuentes de financiamiento, evitando depender de un solo donante, explorar alianzas con otros sectores, como el sector privado por ejemplo, vender servicios y buscar nuevas formas de recaudación (el crowdfunding, por ejemplo).
Conclusión: resiliencia y futuro de la sociedad civil
Estas estrategias demuestran que, las organizaciones de la sociedad civil en Centroamérica, incluso en los contextos más adversos, construyen respuestas colectivas, creativas y sostenibles. Lejos de paralizarse ante los retrocesos democráticos y el cierre del espacio cívico, estas organizaciones han logrado sostener su acción desde la colaboración, la innovación y la convicción profunda de que otro futuro es posible. Su labor cotidiana no sólo resiste, sino que también siembra nuevas posibilidades para el fortalecimiento democrático, la justicia social y la defensa de los derechos humanos en la región.
1 Amnistía Internacional. (2024). Informe 2023/24: La situación de los derechos humanos en las Américas.
2 ARTICLE 19. (2025). El Salvador y Nicaragua aprueban leyes para restringir voces críticas.
3 Estas personas son parte de las que cursaron la formación teórico-práctica para personas facilitadoras de procesos de pensamiento estratégico con organizaciones de la sociedad civil en Centroamérica que llevamos a cabo a través de la Iniciativa ECOS. Aquí más información.
4 Para profundizar, les invitamos a leer nuestro blog donde podrán encontrar más herramientas, experiencias y análisis sobre cómo fortalecer la resiliencia de la sociedad civil.