Los objetivos estratégicos SMART son metas que permiten visualizar el impacto que queremos lograr en nuestras organizaciones. Cuando están planteados con claridad, reflejan los cambios sociales que queremos lograr. Un objetivo estratégico define aquello que será distinto, respecto a un estado de cosas, después de la intervención de nuestras organizaciones. Es decir, se trata de especificar cómo se verá transformada una situación actual, una vez que hayamos hecho nuestro trabajo.
Tonatiuh Paz Aguilar, Consultor Senior en COMETA
¿Por qué es importante plantear nuestro trabajo en términos de objetivos estratégicos?
Si un objetivo no está bien definido, puede ser difícil medir si lo cumplimos o dar cuenta de cómo se vincula con nuestro trabajo el logro de nuestros objetivos. Por este motivo, es muy importante plantear buenos objetivos en nuestra planeación estratégica o para nuestros proyectos. Aunque no es sencillo, es posible hacerlo a partir de responder claramente preguntas puntuales.
¿Cómo puedo construir objetivos estratégicos SMART?
SMART es el acrónimo para ESpecífico, Medible, Alcanzable, Realista y Acotado en el Tiempo. Esta metodología destaca estas características que ayudan a clarificar nuestros objetivos a través de algunas preguntas.
Por ejemplo, supongamos que somos una organización que ayuda al buen funcionamiento de obras públicas, mediante auditorías sociales que permiten denunciar irregularidades ante el mal uso de recursos. Tenemos una línea de trabajo relacionada con obras públicas de agua y saneamiento.
Objetivo ESpecífico
La característica ESpecífico permite situar el cambio que queremos lograr. Responde a: ¿qué será distinto?, ¿qué habrá cambiado concretamente?, ¿cómo se ve este cambio?, ¿a quién beneficiará? El objetivo podría ser:
La infraestructura de saneamiento de agua, da tratamiento de calidad suficiente a aguas residuales para reutilizarla en el riego de campos de cultivo.
Objetivo Medible
Medible: Responde a las preguntas ¿cuánto? y ¿de qué? Permite integrar un componente cuantificable a nuestros objetivos, lo cual también denota claridad entre aquello que queremos cambiar y aspectos tangibles de este cambio. OJO, aunque se trata de hacer objetivos verificables, la medida no lo es todo. Por ejemplo:
La infraestructura de saneamiento de agua en tres municipios de 3 estados, da tratamiento de calidad suficiente a aguas residuales para reutilizarla en el riego de campos de cultivo.
Objetivo Alcanzable
Para la característica Alcanzable se hacen preguntas que resulta útil responder para cotejar la factibilidad de nuestro objetivo, considerando lo externo a nuestra organización: ¿Existen condiciones en el contexto para que esto se pueda lograr? ¿Qué y a quién le cuesta la aplicación de nuestro objetivo?.
Siguiendo nuestro ejemplo, después de un análisis de contexto, identificamos condiciones para trabajar sólo en dos y no en tres estados. Además, abarcar toda la infraestructura de saneamiento de agua en tres municipios de dos, no es alcanzable:
Al menos una planta de tratamiento de aguas residuales provee agua tratada con calidad suficiente para el riego de campos de cultivo, en tres municipios de 2 estados.
Objetivo Realista
Nuestros objetivos deben ser ambiciosos pero considerar también las capacidades y los recursos de nuestra organización. Las preguntas para cotejar este aspecto son, ¿nuestra organización tiene recursos financieros y equipo suficiente para trabajar en este objetivo?, ¿Contamos con la capacidad (conocimiento) necesario para perseguir este objetivo e implementar las actividades necesarias?
Por ejemplo, aunque identificamos viable trabajar en dos estados, uno de nuestros enlaces en campo está por irse. El tiempo que tardaremos en contratar y capacitar a otra persona, hace improbable realizar el trabajo en ambas entidades.
Al menos una planta de tratamiento de aguas residuales, provee agua tratada con calidad suficiente para el riego de campos de cultivo, en tres municipios de X estado.
Objetivo Acotado en el Tiempo
Este aspecto nos permite delimitar el avance que queremos lograr, dentro de un plazo determinado. Esto nos permite también dimensionar lo que podemos y no podemos lograr. Finalmente, nuestro objetivo de la línea de agua y saneamiento, quedaría fraseado así:
Para 2028, al menos una planta de tratamiento de aguas residuales, provee agua tratada con calidad suficiente para el riego de campos de cultivo, en tres municipios de X estado.
Algunas claves para construir objetivos estratégicos SMART
No es necesario precisar en el fraseo del objetivo cómo lograremos este cambio. Para tener claridad sobre este aspecto, nuestra Teoría del Cambio debe desagregar los objetivos en rutas de impacto donde establezcamos el camino a seguir para lograrlos. Estas rutas, especifican resultados, actores clave, estrategias, actividades y supuestos que deben cumplirse para lograr el cambio (financiamiento, estabilidad política, etc.).
Buscar precisión y claridad
Por otro lado, los donantes aprecian la precisión y la brevedad. En este sentido, los objetivos estratégicos deben dar cuenta de los cambios y no de estrategias o actividades que realizaremos para lograrlos. Las actividades no son cambios: celebrar un foro de discusión, concertar una campaña de comunicación o definir una estrategia de incidencia, no son objetivos, son medios para lograr un fin.
Pensar en términos de cambio
Si nuestro fraseo es: “Para 2028, haremos dos foros de discusión”, aún no tenemos un objetivo, seguimos hablando de estrategias. Una pregunta clave, para poner a prueba la redacción de nuestros objetivos estratégicos e identificar si hablamos de estrategias o de actividades es: ¿para qué hacemos lo que hacemos?
Pensar en términos de cambio, nos permite tener claridad de para qué hacemos lo que hacemos, la metodología de objetivos estratégicos SMART nos permite construir objetivos con características que responden claramente a esta pregunta.
No siempre es fácil tomar esta distancia de nuestro trabajo, en COMETA podemos ayudarte a facilitar tus procesos de reflexión estratégica.



